El tratamiento cerámico es una capa protectora avanzada que actúa como barrera frente químicos, lluvia ácida, cacas de pájaro, rayos UV, mosquitos y el desgaste diario de la pintura.
En zonas como Madrid, Toledo y Ciudad Real, donde el sol intenso, las altas temperaturas y los agentes externos castigan directamente la carrocería, este tratamiento se convierte en la mejor protección posible muy por encima de ceras o sellados tradicionales.
Protección dura, duradera y profesional.
Una vez aplicado y curado, el recubrimiento nanocerámico crea una capa resistente que protege la pintura frente a lluvia ácida, contaminación urbana, rayos UV, productos químicos y excrementos de pájaro. Sus propiedades hidrofóbicas repelen el agua y la suciedad, lo que se traduce en un coche que se mantiene limpio mucho más tiempo y que es mucho más fácil de mantener.
Resultados reales. Sin filtros, sin trucos.
En el primer vídeo: repelencia al agua tras 20.000 km desde la aplicación.
En el segundo: acabado espejo justo después del tratamiento cerámico.
Lo que ves es lo que conseguimos.